Nuestro Proposito

Diseño y asesoramiento en decoración infantil. Educación, y consejos. Juguetes, accesorios y pequeños muebles. Todo lo referente al mundo de los chicos!!! para que puedas encontrar las solucionesa tus dudas e inconvenientes.


martes 5 de febrero de 2008

Escolares








En el escritorio o lugar de estudio de nuestros pequeños no le puede faltar nada, aqui les paso un par de utensillos siempre utiles...


Fuente:www.zakka.com.tw

A guardar los libros...







Es muy buena la iniciativa de enseñar a nuestros hijos a leer pero tambien guardar, aqui les paso unos diseños geniales.....

miércoles 30 de enero de 2008

Los juguetes...

UN JUGUETE PARA CADA EDAD

La elección de juguete adecuado, en el momento oportuno, puede potenciar la inteligencia y muchas facetas de la personalidad, tales como, la afectividad y la creatividad. Los primeros años de vida del ser humano van a determinan la forma de ser en el futuro y los juguetes adquieren una gran importancia.

LOS MEJORES JUGUETES

De 0 a 6 meses. Juguetes con gran contraste de colores, sonidos y textura. Por ejemplo: móviles de cuna, sonajeros de colores, muñeco de goma, mordedores para los dientes, alfombras de tela con actividades para el niño.

De 7 a 9 meses. Juguetes con gran contraste de colores, de sonidos, de textura y además que incluyan movimiento. Tales como: muñecos de trapo, juguetes para el agua, andadores y balancines, centro de actividades con elementos para manipular y que emitan sonidos.

De 13 a 18 meses. Se aconsejan juguetes con diferentes texturas y contraste de colores, juguetes con movimiento y de construcción. Como por ejemplo: muñecos de goma, felpa o trapo; cubos para encajar y apilar; bicicletas de tres o cuatro ruedas y cochecitos, centros de actividades.

De 19 a 24 meses. Juegos de movimientos, como coches y otros vehículos, columpios y bicicletas; juegos para expresarse, tales como pizarras, pinturas, musicales; muñecas y animalitos.

De 2 a 3 años. Es aconsejable el uso de palas, cubos, construcciones, puzzles, instrumentos musicales, plastilinas, pinturas, triciclos, coches, muñecas, vestidos, cunas, cochecitos, sillitas, teléfonos de juguete.

De 3 a 5 años. Son adecuados juguetes como patines, triciclos, bicicletas, camiones, mecanos, puzzles, marionetas, cuentos, magnetófonos, pizarras, muñecos con accesorios, disfraces, ordenadores infantiles, casas de muñecas y los primeros juegos de mesa.

De 6 a 8 años. Se aconseja el uso de cometas, carretillas, bicicletas, equipos de deporte, juegos manuales, mosaicos, coches teledirigidos, trenes, juegos de preguntas y respuestas, juegos de memoria, billares, experimentos, cromos.

De 9 a 11 años. Son adecuados para esta edad bicicletas, equipos deportivos, mecanos de metal, construcciones más complejas (maquetas), juegos manuales, de estrategia, de reflexión, de sociedad, audiovisuales, electrónicos y de experimentación.

Fuente: www.mundogar.com

El niño y los abuelos

Los abuelos son de los miembros de la familia más importantes para los niños. No sólo son muy buenos canguros, sino que además suelen ser los familiares más queridos por los niños después de los padres.

Actúan como el mejor reemplazo de los padres cuando hace falta, pero le ofrecen al niño una nueva forma de vida que les ayuda a crecer y a hacerse más abiertos. Además, casi siempre tienen más tiempo que los padres y pueden dedicarse a contar cuentos, jugar o pasear con sus nietos.


Las cosas buenas que aportan los abuelos


Aportan seguridad a los niños, pues su modo de vida suele ser bastante lo que el de los padres.

Se convierten en el paño de lágrimas de los nietos: ellos no son los responsables de su educación, por eso pueden consolarles y mimarles.

Cuentan al niño cosas del pasado, lo que les da una visión de continuidad y una perspectiva más amplia.

Pueden contar cosas de los padres, y a los niños les encanta saber cómo eran mamá o papá de pequeños.

Las cosas malas que aportan los abuelos


El exceso de cariño puede convertirse en un exceso de mimos, especialmente si no se respetan las normas de educación establecidas por los padres.

Pueden acaparar demasiado la crianza de los nietos, impidiendo así que los padres asuman una responsabilidad que les pertenece.


Con relativa frecuencia, compiten con los padres en la educación de los nietos y toman decisiones enfrentadas con las de los padres.

En cualquier caso, los abuelos cumplen un papel esencial como apoyo afectivo de los nietos. Siempre que actúen en consonancia con los padres, su relación será beneficiosa para los niños.

Visitarles, dejar que mimen de vez en cuando a los niños y que, incluso, les consientan algún capricho son recomendaciones que todos los psicólogos apoyan. Inculcar a los niños el respeto y el cariño hacia los mayores será muy beneficioso para su formación

Fuente:mundopadres.estilisimo.com

Las Fobias

"¡Vamos, Marisa!", gritaron todos los niños de quinto grado desde a dentro de los grandes ascensores. "Apresúrate. ¿No quieres llegar al último piso?"

Marisa tenía una expresión apesadumbrada y pensó para sí misma: "Por supuesto que quiero llegar. Ésa es la razón por la que vine a este viaje de estudio". Pero cuando miró hacia donde estaban sus amigos, sintió celos. ¿Cómo era posible que ninguno de ellos estuviera aterrorizado de subir en el ascensor?

"Estoy bien", dijo tan alegremente como pudo. "Iré por las escaleras y me encontraré con ustedes arriba". Cuando se dio cuenta de todos los pisos que tendría que subir, no se sintió demasiado feliz. Pero respiró hondo, aliviada, al saber que no tendría que tomar ese terrorífico ascensor.

¿Qué es una fobia?

Una fobia es una manera elegante de nombrar un temor. Sin embargo, una fobia no es cualquier temor. Es normal que los niños sientan temor frente a determinadas situaciones: rendir una prueba difícil en la escuela, pasar junto a un perro que está gruñendo en la calle o escuchar un trueno ensordecedor.

Una fobia es diferente, porque es un temor extremadamente intenso frente a una situación o algo determinado. Es también un tipo de temor que no desaparece. Un niño que sufre una fobia sentirá temor de algo cada vez que vea o experimente eso. No sentirá ese temor sólo una o dos veces. Los niños que padecen fobias suelen evitar la situación o aquello que los atemoriza.

Por esa razón, Marisa tuvo que subir por las escaleras. Ella tiene fobia de estar en lugares cerrados y se sentía demasiado asustada como para tomar el ascensor. En ocasiones, cuando un niño padece una fobia y se ve obligado a enfrentarse con aquello que le produce temor, puede ponerse muy nervioso y sufrir un ataque de pánico.

¿Cómo es un ataque de pánico?

Los ataques de pánico pueden resultar muy atemorizantes y hacer que una persona tiemble, transpire y respire más rápido de lo normal. Algunas personas que sufren ataques de pánico pueden llegar a tener dolores de pecho, estar mareados o sentir que su corazón está latiendo demasiado fuerte y no pueden respirar.

Un ataque de pánico puede llevar a un niño a pensar que algo terrible va a suceder, que no va a poder escapar o que va a perder el control. Algunos niños que sufren ataques de pánico afirman que mientras lo padecen sienten que no pueden pensar con claridad o que se están "volviendo locos".

Los ataques de pánico no duran demasiado. Sin embargo, el que lo está sufriendo siente que dura mucho más. En ocasiones, aun cuando un niño sabe que su fobia no tiene sentido, no puede evitar que la mente y el cuerpo reaccionen y sobrevenga el ataque de pánico.

Distintos tipos de fobias

Existen varios tipos de fobias. La más común es la fobia social. Una fobia social puede hacer que alguien tenga miedo de sentirse incómodo frente a otras personas.

Un niño que sufre una fobia social podría sentir temor de hablar con un maestro o entrenador, o tener miedo de caminar frente a sus compañeros de clase cuando necesita ir al baño.

Una fobia social podría hacer que para un niño fuera casi imposible leer una reseña sobre un libro frente a la clase o, incluso, disfrutar de una fiesta de cumpleaños. Si bien la mayoría de los niños podrían sentir cierto temor cuando tienen que leer una reseña sobre un libro frente a un grupo numeroso de compañeros o cuando deben hablar con un maestro, un niño que padece una fobia social siente tanto temor que no consigue disfrutar de la vida o desempeñarse como otros niños.

En ocasiones, las personas pueden pensar que un niño que padece una fobia social sólo es tímido, pero no se trata de lo mismo. Un niño que padece una fobia social quizá desee salir y tener muchos amigos, pero no puede controlar su temor de estar con otras personas.

La agorafobia es otro tipo de fobia. Una persona que padece agorafobia temerá sufrir un ataque de pánico si se encuentra en un lugar del que es difícil o incómodo salir. El temor al pánico es tan intenso que suelen evitar aquellas situaciones (como multitudes, carreteras o una tienda llena de gente) donde podrían sufrir un ataque de pánico.

El temor de Marisa a subir en el ascensor se define como claustrofobia. La claustrofobia es el temor de encontrarse en un espacio cerrado, como un ascensor, un túnel o un avión.

Existen tantas fobias como objetos y situaciones. La aracnofobia es el temor a las arañas, mientras que la ablutofobia es el temor a lavarse, o a tomar un baño o una ducha.

¿Por qué los niños padecen fobias?

Nadie sabe exactamente por qué algunos niños padecen fobias. Algunos científicos creen que los genes de una persona podrían guardar cierta relación con las fobias y que es probable que el padre de un niño que padece una fobia social también la padezca. En ocasiones, un hecho traumático en la vida del niño -como la muerte de uno de sus padres, el divorcio de éstos o una mudanza- puede desencadenar la fobia.

Sin embargo, los científicos conocen ciertos datos acerca de las fobias. Saben que 5 de cada 100 personas en los Estados Unidos padecen una fobia o más de una. Las mujeres son apenas más propensas que los hombres a padecer fobias. La mayoría de las fobias sociales comienzan en la adolescencia, aunque este tipo de fobia y otros también pueden desencadenarse cuando el niño es más pequeño.

¿Cómo se tratan las fobias?

Como primera medida, los niños que padecen fobias suelen visitar a su médico. En muchos casos, el médico sugerirá que el niño consulte a un psicólogo, psiquiatra o terapeuta. Si alguno de estos especialistas diagnostica que el niño padece una fobia, podrá ayudarlo.

Algunos niños deberán tomar alguna medicación que los ayude a manejar mejor sus fobias. En ocasiones, un niño puede aprender de qué otro modo manejar su fobia. Esto podría incluir ejercicios de relajación que lo ayuden a sentirse más en control. Una de las maneras de manejar una fobia es enfrentarla.

Por ejemplo, el tratamiento de Marisa podría incluir subirse a un ascensor, aunque empezaría simplemente por observar a otras personas subirse o por entrar en el ascensor con las puertas abiertas.

Dependiendo del niño y de qué tan severa sea la fobia, el tratamiento puede durar semanas, meses o aún más tiempo. Mientras tanto, es importante recordar que las fobias pueden tratarse y que los niños pueden aprender a manejarlas para sentirse más en control de sus vidas.

Fuente: www.kidshealth.org

martes 29 de enero de 2008

Feliz Cumple!!!......

A partir de los 3 o 4 años de edad, es conveniente que escuchen las opiniones de los niños, para que puedan expresar sus deseos e ilusiones. Juntos, poder decidir qué tipo de fiesta quieren, a quién desean invitar, qué van a comer, y qué tipo de actividad o juego quieren hacer. Así que, manos a la obra...

El primer paso, determinar el día de la fiesta. Agarremos un calendario y hagan una marquita en el día que será celebrado el cumpleaños. Segundo paso, elijan el local, si es uno contratado, alquilado, o en casa. Tercero, los invitados, cuántos y quiénes. Preparar o rellenar las invitaciones; cuarto, la merienda y, por último, los juegos y la decoración.

El presupuesto para la fiesta queda por cuenta de los padres, claro. Por esta razón, es importante no agobiarse con el tema y preparar una fiesta que no necesite de gastos extraordinarios ni de grandes proyectos. Hay que adaptar la fiesta a sus posibilidades económicas y disfrutarla como se debe.
Acordarnos que lo importante es que nuestro hijo se divierta en la fiesta y la disfrute mucho. En esos momentos, lo mejor es mantener la calma y hacer solo lo que se puede, sin exageraciones ni manías de perfección.

Los juegos en las fiestas de cumpleaños

Haga una lista con tu hijo de los juegos que suelen hacer con sus amiguitos. Normalmente, a partir de los 3 hasta los 9 años, les gustan el juego de la silla, colorear, pintar camisetas, de gallinita ciega, concurso de bailes, la zapatilla por detrás, el juego de la estatua, y muchos otros. Otra opción es contratar un servicio de animación para el cumple.

Existen muchas ofertas en el mercado de animación. Puedes encontrar payasos, cuenta cuentos, magos, científicos, o personajes como Peter Pan, Hadas, Duendes, que les encantan a los niños. Si los niños son muy pequeños requieren orientación y presencia constante. Pero a partir de los 5 años mejor dejarlos solos, aunque vigilados ligeramente con algunas pautas de límites bien marcadas.


Fuente: www.guiainfantil.com

¿Qué hacer si el niño o niña descubre a sus padres teniendo relaciones?

A partir de los tres años, en la edad del juego y la curiosidad sexual, una de las principales teorías infantiles tiene relación con el acto sexual.
Generalmente su concepción sobre la relación sexual es gatillada por el nacimiento de un hermanito, algo que vieron en la televisión o cualquier estímulo que les hizo divagar sobre el punto.
No es raro que a esta edad los niños circulen especialmente pendientes, se levanten por las noches o se asomen sorpresivamente al dormitorio de sus padres. Buscan confirmar sus ideas.

Según la teoría psicoanalítica, el niño concibe el acto sexual como un abuso o maltrato. Cree que los padres se están haciendo daño, lo que se gatillaría por eventuales ruidos que puedan oír. Si efectivamente ven a los padres, se darán cuenta de que hay gritos y movimientos un tanto bruscos para lo que están acostumbrados y se confirmará su hipótesis.

No es ideal que vean a una pareja en la intimidad. Los padres deben ser cuidadosos y preocuparse de mantener cerrada la puerta e incluso ponerle llave si es necesario. Para un niño, al igual que para un adulto, es impactante ver un acto sexual y por ello con mayor razón requiere de explicaciones que le resulten coherentes.